Madurez Otaku

Érase un día que acababa tranquilo, como debiera ser la costumbre: Los pajaritos cantaban (anunciando que ya había salido el sol, por lo que era buena hora para irse a acostar), había terminado de revisar las últimas descargas y poner en la fila lo que venía, darle una pulida al código en el que estaba trabajando, revisar que la Tita tuviera agua y comida y que no hubiera hecho alguna de sus gracias por allí, ver algún capítulillo suelto de nada que me dejara traumado e incluso buscar razones para postergar un montón de cosas que tenía por hacer.

En fin, era un día como cualquiera, pero con mucho tiempo para pensar. Eso, en general, es una pésima combinación, porque cuando dejas vagar tu mente sueles darte cuenta que, entre todo los escombros y el légamo del día que queda en tu cerebro, puedes llegar a encontrar una que otra perla de sabiduría personal que hace que el tedioso proceso de separar la paja del trigo (en lo referente a las ideas) valga a fin de cuentas la pena.

¿Y que fué lo que encontré? (se preguntarán si es que han llegado leyendo a este punto).

Pues, después de analizar algunos puntos me di cuenta que, al menos como Otaku, he madurado.

… No, en serio, he madurado como Otaku.

¿Porqué?.

Realmente no lo sé describir bien; es como pedirle a un niño que describa porqué le gusta la niña de enfrente: Se pondrá rojo, se quedará callado, incluso es posible que diga que la niña en cuestión es fea, pero si tú le dices que también crees que la niña es fea te agarrará a combos diciéndote que nadie excepto él puede decir esas cosas de ella.

… O sea, no puedo describir cualitativamente el fenómeno, pero al menos puedo apuntar a algunos síntomas.

Dichos síntomas se presentan en forma de frases o razonamientos que, hasta hace poco, jamás consideré posible el aceptar como lógicos, estando dispuesto incluso a defenderlos en el campo del honor (o pagarle a una pandilla de flaites para que le sacaran la chucha a quien osara contradecirme; lo que tuviera mejores resultados).

Vamos viendo:

– Descubres nuevos generos de anime que siempre estuvieron alli: A la mayoría puede no haberles pasado, pero, cuando llegas a un punto en que ya lo «has visto todo» te pones a divagar en tu colección de series y de repente encuentras un título que no habías visto (normalmente porque la bajaste porque no había otra cosa que hacer… típica promiscuidad Otaku), te dices «Ya que no hay de otra…» y te largas a verla, con la salvedad que te enganchas a tal punto que pasas por todas las cinco etapas: Negación y aislamiento («Es que esta hueá no puede ser tan buena, mejor la veo solo»), Ira («No pueden terminar el capítulo ahí, japoneses y la conch%&/·@|!!!!!»), Negociación («Ya, un capítulo más y me voy a dormir»), Depresión («Puta la hueá, se me perdió el siguiente DVD…») y Aceptación («Filo, espero a que baje el último capítulo, total ya no dormí hoy»). El asunto es que en toda tu existencia jamás te habías fijado en ese género en particular, ya sea algo tan típico como el Shoujo o el Shonen o algo tan rebuscado como Tenshi no Tamago (defínanse esa en un género típico pos), pero gracias a ese título que te abrió los ojos pasas, de un día para otro, a ser un ente que tu anterior yo hubiera escupido por venderse al lado oscuro; y al que tu yo de ahora sacaría la cresta, simplemente por haber sido tan ciego de perderse semejantes obras de arte amparado en estereotipos de pendejos.

– «Tiene demasiado fanservice» no es dicho con ironía: En esto sí que me sorprendí a mi mismo. Yo… ¡YO!, el tipo para quien si la cantidad de panchira no era igual a la cantidad de pétalos de cerezo mostrados la serie era deficiente, me encontré un día dejando de ver una serie porque la trama era floja, a pesar de la abundancia de tomas de corte erótico. No tuve más vueltas que darle excepto aceptar que me estaba volviendo más viejo e -irremediablemente- más exquisito con mis gustos.

– Series de gráficas estilizadas se convierten en series amorfas: A las mujeres ha de pasarles con las series de Clamp, a mí me pasó con Gantz. Llega un punto en que abres los ojos y te das cuenta que no, el dibujante no es un genio ni un adelantado a su época, sino que es más probable que sea un tipo o tipa mediocre, incapaz de destacar por la calidad de su dibujo

– Series amorfas se convierten en series de trama genial: One Piece es para mí el parangón de esta frase: No la había querido ver por larga (en aquella época se acercaba a los 100 capítulos… ¡imagínense!), pero al final razoné que si tenía tales rátings era por algo, y por fuerza (y poder opinar con razón) debía verla. No pretendo con ello convencer a nadie (mal que mal, sobre gustos no hay nada escrito…), pero el punto de fondo es que llegó un día en que una serie no entró en mi memoria por su aspecto preciosista, sino porque su trama fué tan atrapante que el resto importaba un carajo.

– Sabes de inmediato que la serie será mala si hay un personaje femenino que cumpla con al menos dos de las siguientes características:

a.- Amiga de la infancia del prota.

b.- Tetona.

c.- Patosa.

d.- Usa lentes.

e.- Es menor que el prota (o sea, le dice «Onii-chan»)

¡Ah!, el principal fetiche de los creepytakus… cuanto no se puede decir al respecto; daría para crónicas enteras. Lo primero que cabe hacer notar es que en casi todo anime donde existe un personaje de tales características no estamos hablando de una serie cuyo guión haya salido de un manga; en el mejor de los casos se trata de un guión original… en el común de los casos la serie proviene de un eroge homónimo. El hecho es que, desde hace muchos años, cuando un guionista recurre a la inclusión de un personaje de tales características es porque no le ha quedado otra forma de atraer público y, para que nos vamos a pisar la capa entre superhéroes, tales series siempre terminan apuntando a un público más interesado en el contenido sexual que en la historia en sí, por muy pobre que esta sea… uno de los mas claros signos de que no hay ideas detrás, simplemente el deseo de vender.

– Intuyes desde el primer capítulo como terminará la serie: La predectibilidad de muchas series roza lo ridículo (no creo que necesite ahondar demasiado en esto, simplemente decir que he perdido mucho tiempo con la ciega esperanza de estar equivocado). No puedo catalogar de malas series como Tsubasa Chronicles o Macross Frontier (son de una excelente factura en todos los aspectos, indepndiente si te gustaron o no), pero, al menos a mí, no me causaron ningúna patidifusés en lo referente a los giros de su trama (que es una de las cosas que busco constantemente en una serie).

– Una gran producción no implica una obra de arte… y viceversa: Acá habría que hacer un sitio aparte sólo para el listado de series que han pasado por ser la promesa de la temporada y han terminado siendo simplemente una más. Recuerdo de mi juventud es Ranma½ (si no la salvaban los guionistas luego de la primera semana la serie se hubiera ido al caño) y el asesinato que fue lo que hicieron con Rurouni Kenshin (donde hicieron justo lo contrario creando un relleno vomitivo que mató la serie); lo que fue más recientemente el caso de Naruto (que, teniendo un rating espectacular y una producción monstruosa, decidieron abaratar los costos de la serie y les costó tener que crear una «segunda parte» -Shippuden- para volver a levantar presión… para volver a abaratar los costos con una producción deplorable); y, finalmente, mis caballitos de batalla regalones: Tytania y Moonlight Mile. La primera hecha con el presupuesto de ¼ de mortadela lisa y la otra con las mejores tecnologías, excelentes seiyuus y una banda sonora para cagarse… ambas obras de arte, pero ambas olvidadas por el público en favor de series más populares.

¿Raya para la suma?

Es un poco inquietante quizás, a estas alturas de mi vida, el darme cuenta que aún soy capaz de pasar por procesos evolutivos (aunque no con la facilidad de antes). Muchas de las cosas que me he dado cuenta acerca de mis gustos en el consumo de Anime han ido cambiando paulatinamente, orientándose cada vez más hacia objetivos atípicos, pero totalmente dignos de tener en cuenta. No, aún no llego al extremo de que, cual hipster, me guste cualquier producción experimental simplemente por no ser «mainstream», pero si tengo la parada de andar cual Don Quijote de La Mancha (guata) defendiendo series que la mayoría denosta o ataca, simplemente porque no se han dado el tiempo de verlas, quizás con ojos de pendejo, y dejarse llevar por algo fresco y desconocido. El asunto es que, para que tu mente reviente ante la sorpresa, tienes que ser capaz de abrirte a otras corrientes… y eso, para muchos, suele ser un verdadero problema.

Afotunadamente, los años sí dan algo de sabiduría :)

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One comment on “Madurez Otaku”

  1. es super buena la pagina

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