Nostalgia – Parte II: Wurlitzer Cerebral

Es extraño como a veces basta con poner los dedos sobre el teclado para que ocurra algún resultado entre mágico y místico, con tintes añoranzísiticos pero no sin dejar espacio a la sorpresa.

La excusa que tengo es que el día había sido condenadamente productivo: El trabajo estaba hecho y aún hasta me sobraban un par de horas para dormir… pero, como eran demasiado pocas para dormir a popó relajado -decir “dormir a raja suelta” es demasiado rasca- mejor me dediqué a cachurear mi disco duro y ver si había algo de aseo por hacer.

yokoshimanilargo
Craso error.
Y no porque hubiese mucho que hacer (que lo hay, pero, gracias a la sangre al veneno que corre en mis venas, dejé nuevamente para más adelante), sino porque me encontré algunos directorios enterrados en rutas pretéritas… tan secretas que mi nuevo tarro con procesador con óctuple núcleo de Japonio se demoró su poco en mostrarme su contenido.

¿Porno?… ¿hentai?… ¡Como se les ocurre!, ¡Eso tiene su disco duro propio!. Nopes, me pillé con mi colección de videos musicales de la época del ñafle. Una época incierta entre la exposición del Anime-Juegos-Frikismo en Chile y la masificasión de Internet.

siamshade

Fue hermoso…

Hacía ya un rato que no disfrutaba con intérpretes como Megumi Hayashibara, Two Mix, Siam Shade, Maaya Sakamoto, DoCo o el mítico Hironobu Kageyama. Me hizo recordar el lado lindo del Anime; ese que hace a los más jóvenes rememorar pichangas que acababan cuando se ponía el sol o cuando a uno de los equipos se le lesionaban todos los jugadores, o a los más viejotes aquellas apasionadas discusiones académicas acerca de quién era más cabrón, Goku, Vegeta o Piccoro.

Lo confieso, me las canté como un cabro chico, presa de los recuerdos y con una cara de imbécil tal que agradezco a Tezuka el no tener cámara web.

Definitivamente, un placer culpable que espero se repita en algún momento. Por lo pronto, a dejar que la actual muchachada piense que la música de nuestras series no provoca nada. A los que sabemos acerca del tema simplemente nos basta recordar un par de acordes para que nuestra mirada cambie un poco y que una tímida sonrisa asome en nuestros labios.

Si nos ven con esa sonrisa, no se asusten, no estamos demasiado locos, simplemente estamos en un pequeño viaje por recuerdos no tan lejanos.

Discúlpennos si no somos capaces de llevarlos.

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One comment on “Nostalgia – Parte II: Wurlitzer Cerebral”

  1. concuerdo completamente…nada mas que decir.

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